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La dislexia está de moda. ¿Ce savemos ha bía de oi?

  • Marta SanzPalau
  • 21 abr 2016
  • 6 Min. de lectura

La dislexia es una dificultad para el aprendizaje de la lecto-escritura, que obstaculiza la capacidad para distinguir y memorizar las letras, el ritmo y orden de su colocación para formar palabras, y la decodificación fluida de cualquier símbolo del lenguaje, produciendo una mala estructuración de las frases. Estas dificultades provocan en el niño problemas en el proceso lector, en la escritura y en la ortografía.


Afecta entre un 7-10 % de la población general, así que representa entre 2 -3 niños en cada aula.

Cuando las personas disléxicas leen, tienen que dedicar toda su atención a decodificar el sonido de las diferentes letras y pronunciar la palabra. Esto provoca un colapso en su memoria de trabajo dificultando, de este modo, la utilización de otros recursos mentales superiores como la comprensión.


Generalmente, se da en niños y niñas con una inteligencia normal y la dificultad que tienen para leer no afecta a sus otras habilidades cognitivas. Es más, es frecuente que las personas disléxicas agudicen más profundamente sus sentidos y desarrollen un alto nivel de inteligencia y capacidad creativa. De hecho, el pensamiento visual de los niños disléxicos es mucho más profundo. En la adultez, muchos disléxicos han tenido carreras prometedoras en arquitectura, diseño o pintura, porque pueden visualizar lo que quieren hacer antes de ponerse a ello.



Este trastorno tiene un origen neurobiológico. Surge por un déficit en las conexiones neuronales que procesan el lenguaje durante la formación del feto. Durante el proceso de migración de las neuronas desde el tubo neural, donde están las células madre, a la corteza cerebral, algunas neuronas no se sitúan en el lugar adecuado y las células mal colocadas no forman conexiones. En esa red de cables, las zonas afectadas quedan como un nudo, cada uno de ellos se llama ectopia y permanecerá para siempre en el mismo estado. Ello provoca que la persona tenga dificultades para acceder a la información que está almacenada en las regiones desconectadas. Estas zonas se encuentran en las áreas frontales y temporales relacionadas con el lenguaje.

Concretamente, el deterioro cognitivo alcanza 3 zonas cerebrales muy específicas del hemisferio izquierdo, y que están implicadas en los procesos lectores.

  1. Área de Broca, ubicada en la circunvolución Frontal Inferior izquierda: involucrada en la articulación de las palabras tanto en habla externa como interna, por lo que participa en el procesamiento de las palabras en la MCP (Memoria a Corto Plazo). Controla la atención, planificación, pensamiento y manipulación de la información almacenada.

  2. Área Parieto-Temporal: almacena las representaciones fonológicas y permite descomponer una palabra en fonemas y sílabas y relacionar esos símbolos abstractos con representaciones fonológicas o sonidos.

  3. Área Occipito-Temporal izquierda: almacena las representaciones ortográficas, activándose cuando observamos las palabras escritas.


Los estudios de neuroimagen han encontrado anomalías estructurales en áreas cerebrales involucradas en las destrezas lectoras (Frank y Pavlakis, 2001), como el Planun Temporale, opérculo parietal -más pequeño en disléxicos que en controles- (Habib y Robinchon, 1996), aparición de un surco extra en la región frontal inferior, (Clark y Plante, 1998) o anomalías en el cerebelo y en las comisuras cerebrales, especialmente en el cuerpo calloso.

Asimismo, diversos estudios han demostrado la existencia de una base genética de la dislexia, por lo que es frecuente que diversos miembros de una misma familia estén afectados por el trastorno.

40% de niños que tienen un hermano con dislexia pasan por la misma dificultad de aprendizaje

30% de los padres con hijos disléxicos también la padecen

Síntomas

La dislexia es muy cambiante y sus síntomas suelen variar de un niño a otro. Por lo general, es más fácil de diagnosticar cuando el niño empieza a leer, que suele ser en Educación Primaria. Pero antes ya aparecen una serie de síntomas y signos característicos de este trastorno. Algunos de los más frecuentes son:

  • Mala lateralización: el dominio lateral de uno de los lados del cuerpo se establece alrededor de los cinco años de edad. Si se produce alguna alteración en este proceso, el niño verá disminuida su capacidad para organizar la visión espacial y el lenguaje.

  • Alteraciones en la psicomotricidad: los disléxicos parecen más patosos que el resto de niños y se pierden con más frecuencia. No son buenos en los deportes que requieren coordinación como montar en bicicleta, debido a la falta de ritmo (tanto en el movimiento como en el lenguaje), falta de equilibrio estático y dinámico y un conocimiento insuficiente del esquema corporal.

  • Orientación espacial: el niño con dislexia muestra incapacidad para percibir la relación espacial de todo cuanto le rodea, la situación de los objetos (arriba/abajo, delante/detrás), y la posición de las cosas respecto de sí mismo. Esto influirá también en el aprendizaje, puesto que al leer y escribir también existirá una percepción alterada del orden de las letras y las palabras.

  • Desarrollo tardío del lenguaje: suelen pronunciar mal las palabras (ej. “patola” en vez de “pelota”), tampoco hablan mucho y parecen no conocer tantas palabras como el resto de niños de su edad. Esto les crea inseguridad a la hora de hablar o expresar una idea.

  • Dificultad para etiquetar las cosas por su nombre: un claro ejemplo de esta característica es cuando le pides al niño que te señale un objeto y te señala otro distinto. También tienen problemas para aprender nuevas palabras y para nombrar los números, colores y letras del alfabeto.

  • Dificultad para rimar: tienen problemas aislando y dividiendo las palabras en sonidos individuales. Por ejemplo, no pueden reconocer la rima en palabras como flan, pan y tan.

  • Dificultad para seguir instrucciones: no son capaces de entender todos los detalles de las instrucciones más largas. Por ejemplo, si le pides a un niño con dislexia que se ponga los zapatos y el abrigo, puede ponerse sólo el abrigo.


Una vez que el niño comienza la escuela primaria los síntomas y signos más evidentes son:

  • Dificultad en la decodificación: la lectura incluye tener que desglosar (decodificar) las palabras en diferentes sonidos (fonemas), por eso presentan problemas de lectura. Confunden la pronunciación de palabras y les cuesta mucho leer con fluidez y entender el significado de lo que leen, por eso no suelen mostrarse muy interesados en los libros o cuentos.

  • Dificultad en la escritura: al no procesar correctamente los símbolos de la escritura les cuesta mucho deletrear las palabras y expresar ideas por escrito, pueden entender perfectamente lo que el profesor está contando, pero les cuesta mucho tomar apuntes o notas. Otros síntomas que también suelen verse es la escritura irregular, letra poco legible, demasiado grande o muy pequeña y muchas faltas ortográficas.

  • Problemas en la comprensión del tiempo: muchas veces para ellos supone un auténtico esfuerzo interpretar la hora (sobre todo en los relojes con manillas) y no les resulta nada fácil saber el día, mes o año en el que están.

  • Dislexia Numérica o discalculia: les cuesta manejarse con los números, por lo que les resulta difícil contar o comprender los símbolos de sumar, restar, multiplicar, etc.

  • Falta de atención: tienden a mostrar una falta de interés por el estudio debido al enorme esfuerzo que le supone alcanzar los objetivos y seguir el ritmo de sus compañeros.


Es muy importante detectar la dislexia en edades tempranas, que es cuando el cerebro tiene mayor plasticidad neuronal y facilidad para el aprendizaje, aplicando herramientas ajustadas a sus necesidades con el fin de mejorar las habilidades cognitivas implicadas en el lenguaje que están deterioradas. De este modo, conseguiremos que el niño se integre correctamente en el sistema educativo, compitiendo en igualdad de condiciones. Si no se trata a tiempo, a medida que los niños con dislexia van creciendo pueden desarrollar problemas emocionales (depresión, ansiedad, falta de autoestima) y abandono escolar.


En nuestro país, fue en 2006 cuando la LOE reconoció por primera vez la existencia de este trastorno bajo el nombre de “Alumnado con necesidades educativas específicas”. Sin embargo, los beneficios del reconocimiento no han llegado mucho más allá del papel.

Mientras el sistema escolar de otros países europeos y de EE UU detecta y cuida de manera precoz a las personas que lo padecen, en España los profesores no reciben formación específica para aprender a guiarse frente a un alumno con dislexia. Tampoco existen suficientes profesionales especialistas, sobre todo en Educación Primaria, periodo donde se debería detectar la dislexia.

Las asociaciones critican que, a pesar del avance, en el día a día de los centros educativos, miles de niños no encuentran el apoyo necesario para adaptar el caos creativo de su cabeza a la rigidez de los planes escolares que están obligados a seguir. Ello conlleva que exista mayor probabilidad de tener fracaso escolar.



Referencias

Clark, M. M., & Plante, E. (1998). Morphology of the inferior frontal gyrus in developmentally language-disordered adults. Brain and Language, 61(2), 288-303. doi:10.1006/brln.1997.1864

Frank, Y., & Pavlakis, S. G. (2001). Brain imaging in neurobehavioral disorders. Pediatric neurology, 25(4), 278-287. doi:10.1016/S0887-8994(01)00282-X

Habib, M., &Robinchon, F. (1996). Parietal lobe morphology predicts phonological skills in developmental dyslexia. Brain and Cognition, 32, 139-142

Kraus, H. T., & Breznitz, Z. (2009). ¿Puede el mecanismo de detección de errores beneficiarse del entrenamiento de la memoria de trabajo? Una comparación entre los disléxicos y los sujetos de control -un estudio de ERP-. PLoS ONE, 4, 7141.

Kraus, H. T., & Breznitz, Z. (2009) ¿Puede el mecanismo de detección de errores beneficiarse del entrenamiento de la memoria de trabajo. Una comparación entre los disléxicos y los sujetos de control-un estudio de ERP-PLoS ONE, 4, 7141.

 
 
 

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